desde Santiago de Chile

Todo el mundo tiene derecho a la privacidad y, según los derechos humanos, éste puede ser violado de diversas maneras, entre las que cuentan: intervenir en la vida privada de una persona -lo que incluye su derecho a establecer relaciones y a disfrutar de su libertad sexual-, impedir la vida familiar -que engloba la capacidad de contraer matrimonio y fundar una familia-, intervenir la correspondencia privada, entre otras.
El Artículo 19 de la constitución chilena consagra en su inciso cuarto el respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su familia; permite introducir en carácter general la inviolabilidad del hogar y de toda forma de comunicación privada.
Un caso muy recurrente es el Tema de Dicom -empresa que almacena una gran cantidad de base de datos sobre historales financieros- que es una falta grave a la privacidad de cada ser humano.

Gonzalo Angeli, abogado del Programa Derecho y Tecnologías de la Información de la Fundación Fernando Fueyo, asegura que “Lo que nos diferencia y distancia hoy en día del periodismo de antaño, es el tratamiento electrónico o automatizado de ellos y la posibilidad de almacenar gran cantidad de información en pequeños contenedores y recuperarlos a través de ciertas instrucciones. La protección del derecho a la intimidad que reconocemos a las personas no es un problema que haya nacido de las llamadas nuevas tecnología de la información. Éstas tampoco alteran su fisonomía, lo que hacen, sin embargo, es agudizar un conflicto”.
Lo que hoy conocemos como datos de carácter personal no es, en ningún sentido, algo nuevo. La sed por conocer e informarse parece ser una característica constitutiva de los seres humanos. Es por esto que nos acostumbramos a ver en las portadas de importantes diarios nacionales e internacionales una gran cantidad de “información” que burla el derecho fundamental del hombre, el de mantener su vida privada al margen del tapete de lo público.

Esta delgada y difusa línea que separa el ámbito público del privado tiene su genesis en Chile con el caso de Evelyn Matthey, Diputada de la República y Sebastián Piñera, Candidato presidencial conservador.
o los medios deben discernir por sí solos qué entregarle a su público. Según la encuesta de opinión pública publicada por la empresa de estudios de mercado Adimark asegura que el cuerpo más leído de los diarios chilenos es el de farándula y el espectáculo. El derecho a la información encuentra sus límites en el derecho a la intimidad y viceversa. Dependiendo de la situación y del contexto en que cada uno opera, se privilegia la información pública o privada por sobre la intimidad, entendiendo que se halla por completo justificada la limitación del derecho subjetivo a la privacidad en beneficio de otro de rango superior. La tendencia actual que se vislumbra tiende a privilegiar, el derecho a la información, dejando de lado la vida de cada uno de nosotros, sólo vale pensar como un ente masivo.
Ahora queda la disyuntiva de si “El fin, ¿ justifica (a) los medios?”

