20071116

Una materia casi inasible

Luego de la crisis de 2001, la oferta de diarios y revistas en Argentina creció hacia otros niveles, en los que se destaca una mayor variedad y especialización en las temáticas abordadas por los nuevos medios. En ese contexto, el reposicionamiento en el mercado de las revistas tradicionales de información general se basó en la inclusión de fascículos coleccionables y todo aquello que funcionara como un valor agregado a la periódica publicación de un producto que se había convertido en algo tradicional par el público. ¿Pero cómo lograr que estas revistas mantengan un sello distintivo?

“Para mí hay dos tipos de revistas: las que están bien hechas y las que están mal hechas”, puntualizó el editor de Revista Viva. “Esto suena muy maniqueísta, y no lo es tanto, porque las que están bien hechas a veces tienen artículos que son un desastre y se convierten en mal hechas, y las mal hechas, que es la media del mercado, algunas veces tienen cosas muy buenas, aunque sea para molestar a la clasificación pero tienen cosas muy buenas”, explicó.

Pero, ¿Qué es una revista buena o mala? “El periodismo es una materia casi inasible, donde entra mucho lo subjetivo, lo personal: uno juzga las revistas, los artículos, como funciona en la vida, con su ideología, con su pertenencia a un grupo o cultura determinados. Pero también con cosas más íntimas: juzga por cómo miente uno, por qué sentimientos lo animan… entonces, es difícil juzgar una revista más allá de la subjetividad que uno pone. El periodismo no es ni siquiera una ciencia, para mi es un oficio. Si fuera una ciencia, su validación sería muy distinta a la de las matemáticas, por ejemplo. Entra mucho de lo subjetivo”, opinó Dos Santos.

“Obviamente, no se puede hacer una revista a la medida del lector, es imposible. Pero sí se puede hace una revista que el lector piense que la hicieron a la medida de él. Cuando se logra esto en el mayor número de casos, sé que la revista está bien hecha”, resumió.

No particularizar

“En América Latina no nos fijamos mucho que hacen otras revistas, y está mal. Pero, en general, nos fijamos mucho en revistas españolas, en cuanto a mirar por dónde van, porque a veces uno no sabe dónde está situado”, comentó el periodista. “Vos le pedís algo original a un redactor, pero no hay mucha originalidad en general. Ves Paris Match y parece que ya está todo inventado. Obviamente, la forma de contar es la posibilidad de hacer que un tema que ya se vio sea diferente”, argumentó.

En el caso de Viva, la elección de los temas tiene que ver con sucesivas reuniones con otras secciones del periódico (ver Revista Viva, ¿una suma de milagros?) y con un abordaje que permita que el público en general comprenda lo que lee. “Como Viva es una revista de domingo, la agarra toda la familia, y tiene que tener un poco de todo. Te da libertad para tratar cualquier tema, pero te limita en cuanto a la profundidad”, afirmó Daniel Dos Santos.

De todas maneras, para el periodista, “no todo es información blanda”. “En el último número hay una nota sobre una visita a la ESMA con un sobreviviente, muchas notas de tapa no son información blanda: la del tercer sexo, por ejemplo… Cuando te sentás a escribir sabés donde está tu escritorio, la dirección de la empresa, la línea editorial. Tratás de hacer un análisis para todos, no particularizar demasiado”, justificó.

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